Dicen que las alternativas no existen, pero que las hay, las hay

08/05/13 Por Ricardo Natalichio , Director de EcoPortal.net - www.ecoportal.net

 

Asusta dejar de flotar -hundirnos lentamente en realidad- en aguas que parecen mansas, para empezar a nadar en aguas agitadas, porque podríamos no llegar a la orilla y ahogarnos en el camino. Aunque está cada vez más claro que sólo flotando tampoco llegaremos a ningún lado, sino que más bien nos hemos estado hundiendo de una forma menos perceptible.

Todas las personas que vivimos hoy en el mundo, estamos siendo afectadas, de una forma u otra, ya sea directa o indirectamente, por este sistema depredador, basado en la obtención de beneficios económicos, en el acaparamiento de bienes para privar a otros de su utilización (propiedad privada) y en el individualismo egoísta, que se ha impuesto a escala global.

Un pequeño porcentaje (cada vez menor), no más del 15 ó 20% de la población mundial, se ve beneficiado y disfruta de una calidad de vida tan confortable como insustentable.

Un segundo grupo, intenta sobrellevar la vida de la mejor forma posible, dentro de lo que el sistema le permite. Trata de conseguir desarrollarse laboralmente en algo que le guste, intenta no perder demasiadas horas del día en el transporte, anhela un hogar con ciertas características, procura enviar a sus niños a un buen colegio, disfrutar de breves momentos de ocio, etc. Etc. Todas cosas que, en su gran mayoría, no logra satisfacer. Al menos de acuerdo a sus expectativas.

Y luego están los que directamente carecen de toda posibilidad de decidir sobre sus vidas, probablemente mal alimentados desde niños con todos los problemas que ello causa, padeciendo enfermedades por falta de acceso al agua potable, sin acceso a la educación, y a merced de todo tipo de desastres ambientales. Este “pequeño grupo” está conformado por más de 2.000 millones de personas y crece día a día.

Ante este panorama, a primera vista y sin ahondar en las causas, podríamos decir que resulta cuanto menos extraño, que como mansas ovejas ese 70 u 80% de la población mundial que abarcan el segundo y tercer grupo que mencionábamos, que no la está “pasando bien” se encuentre tan entregado e inerte.

Sumergiéndonos un poco en esas causas, comenzamos a vislumbrar algunos motivos psicológicos para esta cuasi parálisis, que de momento sólo es alterada por algunos esporádicos espasmos, que el sistema rápidamente encuentra la forma de contrarrestar . Y es que se ha creado un estadio de “falsa seguridad” -semejante a un coma farmacológico-, de la que da pánico salir.

Asusta dejar de flotar -hundirnos lentamente en realidad- en aguas que parecen mansas, para empezar a nadar en aguas agitadas, porque podríamos no llegar a la orilla y ahogarnos en el camino. Aunque está cada vez más claro que sólo flotando tampoco llegaremos a ningún lado, sino que más bien nos hemos estado hundiendo de una forma menos perceptible.

El miedo, si, el miedo está presente porque es inducido de forma planificada en todas y cada una de las personas que miran televisión, que escuchan radio, que leen los periódicos. Incluso los propios medios alternativos de información muchas veces son funcionales a eso sin intención. El miedo paraliza, es lo que sucede naturalmente y hay quienes encontraron la forma de beneficiarse de eso.

Pero existen también alternativas, que definitivamente no pueden estar amparadas bajo este modelo económico actual, sino que debe haber un corte, un cambio radical. Una rápida migración, programada o no, hacia una comunidad de diferentes sistemas que, adaptados a las realidades de cada bio-región, tengan ciertas características comunes, tales como desarrollarse en armonía con la naturaleza y la priorización del bien común.

Alternativas como las que enumeramos a continuación, son sólo algunas, que valen como muestra, pero a las que podrían sumarse muchas más, tan buenas o no, aunque no vale la pena hacer aquí juicios de valoración detallados sobre ellas.

Decrecimiento
El decrecimiento, es decir, la necesidad de salir del modelo económico actual y romper con la lógica de crecimiento continuo, se impone progresivamente como una solución ante la crisis ecológica y social que enfrenta la humanidad. Esta bioeconomía no sólo surge al trascender las limitaciones y errores de la economía neoclásica, sino también del intento de articular a la economía con el resto de las ciencias naturales y sociales, incorporando los avances epistemológicos fundamentales surgidos en el seno de otras disciplinas.

Ecosocialismo
Se trata de una corriente que en ruptura con la ideología productivista del progreso –en su forma capitalista y/o burocrática- y opuesta a la expansión al infinito de un modo de producción y de consumo destructor del medio ambiente, representa en el movimiento ecológico la tendencia más avanzada, más sensible a los intereses de los trabajadores y los pueblos del sur, la que entendió la imposibilidad de un “desarrollo sostenible” en el marco de la economía capitalista de mercado.

Buen vivir
El buen vivir constituye un paradigma de sociedad sustentable basado en el acoplamiento equilibrado y equitativo entre economía y naturaleza, de tal suerte que la “vida entera” esté garantizada para la especie humana. Y aquí cabe una precisión fundamental: en una relación de reciprocidad entre seres humanos y naturaleza, la especie humana al garantizarse a si misma su continuidad garantiza la supervivencia de todo lo demás facilitando que los encadenamientos tróficos fluyan sin quebrantos y los ecosistemas mantengan su equilibrio y así puedan cumplir su misión ecológica de sustentar toda forma de vida; es digamos un círculo virtuoso de ecología viva.

Desarrollo a escala humana
Plantea en forma general la necesidad de promover un desarrollo orientado a la satisfacción de las necesidades humanas, es una teoría que trasciende las posiciones convencionales tanto económicas como sociales, políticas, culturales, porque visualiza al ser humano como el ente primordial y motorizador de su desarrollo, y este desarrollo debe estar articulado al plan global de cada nación.

Comunalidad
La tierra, que desde el punto de vista indio, es común. Es en la tierra donde nosotros existimos como seres humanos comunes, es decir, como pueblos, y en ella recreamos nuestra naturaleza y vida mediante el trabajo familiar y colectivo. En este contexto se hace enteramente explícita una "actitud humana hacia lo común", es decir, la comunalidad. Y esto es lo que da sentido y explicación a una buena parte del mundo indígena, buscando sin duda alguna la complementariedad entre lo singular y lo plural, entre lo bueno y lo malo, entre el individuo, cuya dimensión sólo puede ser entendida en el seno de una comunidad, que lo hace vivir y soñar.

Desarrollo local / Comercio Justo
Los criterios básicos del comercio justo son el establecimiento de una relación directa entre productores y consumidores; la cancelación en lo posible de intermediarios y especuladores; la aplicación de un precio justo y estable que permita al productor y su familia vivir dignamente. Este conjunto de características conduce no sólo a establecer un precio que alcance para satisfacer las necesidades de los productores, sino también a crear las condiciones para un desarrollo sustentable. Se puede definir como una herramienta de cambio del modelo económico que tiene como meta corregir las fallas del sistema capitalista actual, y como un mecanismo de inserción de los productos del Sur en los mercados del Norte en una situación de equidad. En ese contexto, el comercio justo podría ser considerado como una herramienta para el desarrollo local.

No debemos seguir paralizados por el miedo y escuchando a quienes dicen que las alternativas no existen, porque las hay.

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Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reservación" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855 [doblaje al castellano por Constantino Romero]:

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 Texto completo:

"El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y

enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un  salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría

de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia".

FIN

 

 


 

 

 

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                Última Actualización: 10-08-2012